jueves, febrero 01, 2007

Y ahora el cine Avenida

Ayer se aprobó en el pleno del Ayuntamiento de Madrid el cambio de actividad del edificio que alberga el cine Avenida para que pueda convertirse en centro comercial. Y van...


Aunque la noticia del Avenida se sabía desde hace más de un año no deja de ser triste ver cómo van desapareciendo uno tras otro los grandes cines de la Gran Vía madrileña. A lo largo de los últimos diez o quince años, los cines del centro han tratado de irse reformando para intentar adaptarse a los tiempos y conseguir sobrevivir: desde los primeros tiempos en que se sustituían por multitud de salas minúsculas de pantallas del tamaño de la pared del salón de mi casa y en las que cabíamos (casualmente) los mismos que caben en mi salón, pasando por la reconversión en teatros (como el Coliseum o el Gran Vía) o por la construcción de más salas dentro/encima/debajo de las ya existentes (buenas salas en el caso del Avenida o el Roxy B, bastante malas en el caso del Palacio de la Música o el Capitol) y hasta llegar al cierre definitivo de muchos de ellos (de los que frecuentaba puedo citar Imperial, Azul, Minicines, Fuencarral...¡¡¡y mientras estaba en Calgary han cerrado el Rex!!!). En muchos casos, el nuevo local se transformaba en una tienda de ropa (y no sólo los cines, acordémonos de la tienda de Madrid Rock); en otros, en pisos que difícilmente vamos a poder adquirir; y unos pocos aún se encuentran sin finalidad aparente, cubiertos por carteles amarilleados y en donde podemos leer precios desfasados.

¿La razón de los cierres? En la mayoría es la de siempre: el dinero. Se argumenta que no hay espectadores suficientes para mantener este tipo de salas aunque mi impresión es que sí que los hay pero que, por extrañas razones que a mi entender se le escapan, prefieren abarrotarse en cualquier cine con muchas salas (ya sea de centro comercial del extrarradio o de las mismas calles Fuencarral o Montera) que ver una película en pantalla grande para disfrutar de lo que yo siempre he entendido que es la manera de ver el cine.
En realidad miento cuando digo que las razones de preferir unas salas a otras se me escapan. Ir al cine se ha convertido en algo que se hace por hacer y donde da igual la película que se vaya a ver. En una muestra de borreguez extrema, el rebaño se da cita en uno de estos macrocomplejos y entonces decide qué película va a ver. Y si no quedan entradas o los horarios no se ajustan ¡se elige otra cualquiera y no pasa nada!

Debo ser cada vez más obtuso o un ejemplar raro de persona porque antes de salir de casa ya tengo decidida la película que voy a ver y el cine y la sesión a la que voy a ir. También debo confesar que ante varias posibilidades en cuanto a la sala de proyección se refiere, elijo siempre entre un grupo de cines que sé que no me van a estropear la película, ya sea porque no estén bien insonorizados, porque los sillones sean incómodos o simplemente porque sé que el número de espectadores va a ser excesivo para mis gustos. A "los otros cines" voy si no me queda más remedio y sólo porque, por mucho que quieran, el DVD no es lo mismo que el cine.


El cine Avenida era (es) uno de esos "selectos" cines donde me encontraba a gusto. Al reformarse y construir una segunda sala en la planta superior, no sólo no había perdido esa comodidad de la que hablo, sino que la había multiplicado por dos: ¡las dos salas eran estupendas para ver cine!

Lo voy a echar mucho de menos.


Algunos enlaces con la noticia:
El País
El Mundo
20 Minutos (web en la que equivocan el nombre del cine y colocan una foto del Callao para terminar de rematarlo)

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2 COMENTARIOS:

Anonymous Ferio dijo...

Cabía esperar. La antigua sala de fiestas Pasapoga, que es el local que hay a la derecha en la calle Gran Vía, lo compró El Corte Inglés hace unos años y lo usan como almacén. Vamos, que ya sabemos, quién se ha quedado con el edificio, en mi barrio llevan desde que tengo uso de razón siguiendo la política de comprar todo lo que pueden.

2 de febrero de 2007, 12:43  
Anonymous Ricardo G. Yayo dijo...

Me parece muy triste :(

El Imperial se ha tirado años y años cerrado sin usarse y acumulando basura hasta que abrieron (¡oh, sorpresa!) una tienda de ropa. Allí vi de muy pequeño 'Los cazafantasmas' y aquel cine tan enorme me pareció un lugar maravilloso y mágico.

Ays, ya me dio el ataque de abuelo cebolleta :P

2 de febrero de 2007, 15:44  

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