viernes, enero 12, 2007

Esas pequeñas cosas que me sacan de quicio (1)

Seguro que a todos os pasa. Son esas pequeñas cosas que la gente con la que vivís o trabajáis hace casi a diario y sin darse cuenta y que a vosotros os saca de vuestras casillas sin tener ninguna razón lógica para que así sea.
La que os voy a contar hoy acabo de vivirla hace unos momentos.


Llego tarde a casa y no queda levantando nadie excepto mi padre que está viendo el 'Diario de la Noche' de Telemadrid. Me pongo a cenar en la mesa alta del salón y veo cómo se va fumando un cigarrillo detrás de otro. ¿Está viendo las noticias? Pues probablemente no. Si la televisión está sintonizada en Telemadrid debe ser porque antes de acostarse estaban viendo ya ese canal. Lo de ahora no se llama ver la tele sino ver la tele por inercia, es decir, porque no nos apetece levantarnos a cambiar de canal. Pero eso no me saca de quicio porque la mayoría de las noches es lo que yo mismo hago mientras ceno: dejo el programa que estaba al llegar y allí se queda hasta que termino de cenar y me acuesto. Así hay un ruido de fondo que me entretiene.

Lo que realmente me saca de quicio viene cuando termina el cigarrillo y se levanta hacia la tele. Entonces empieza a cambiar de canal; no deja uno sin visitar, yendo hacia arriba y hacia abajo en la parrilla televisiva, sin control aparente, hasta que encuentra uno que parece interesante. Lo mira... Lo está mirando atentamente... Parece que ha encontrado lo que busca. Debe estar satisfecho porque una vez que ha resuelto el problema ¡se acuesta!

¿¿¿Cómo que te acuestas???




Esa es una de las pequeñas cosas que me sacan de quicio.

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3 COMENTARIOS:

Anonymous Ferio dijo...

Yo he estado muchos años así, con ese tipo de pensamientos sobre las conductas de los demás, y al final acabé tan tocado y enfadado que tuve que acudir a psicoterapia (bueno, el asunto es más largo y complicado que todo esto, pero no es plan...) La cuestión es que ahora sé que yo también tengo conductas similares en otros campos, que todas responden a determinados tipos de estímulos, y que lo mejor para mi salud mental es pensar en dónde está la causa e intentar cambiarla si es algo leve, o dejar vivir a los demás si es más complicado.

Y no es nada fácil reestructurarse con cosas que le molestan a uno, doy fe, pero te aseguro que, en general, ahora vivo mucho más tranquilo sin mirar tanto a los demás. Si me lo hubieran dicho hace varios años, no me lo hubiera creído.

13 de enero de 2007, 11:14  
Anonymous Anónimo dijo...

Yo me desquicio cada vez que como con mi famila, yo voy lento y ellos engullen rápidamente.

13 de enero de 2007, 15:53  
Anonymous Ricardo G. Yayo dijo...

Ferio, sé que tienes razón en lo que dices. Desde hace algunos años (en los que tuve algún problemilla de salud) prometo que me tomo las cosas con muuuucha más calma que antes y sin importarme demasiado los comportamientos ajenos. Lo que no quita que sigan existiendo esas pequeñas cosas que, en momentos puntuales, me ponen de los nervios. Sin embargo, no me cabrea sino que me reafirma en mis pensamientos de que tengo que cambiar algo para que dejen de molestarme (como, por ejemplo, marcharme de casa).

Miguel: A mí me pasa igual. Siempre he sido el que va despacio y termina el último de comer, pero la que se desquicia es mi madre jejeje

Este tipo de entradas sólo van a valer para que conozcáis un poco mejor la cabeza del que escribe el blog que leéis de vez en cuando. Si aún así no os asustáis, nos seguiremos leyendo por aquí ;-)

14 de enero de 2007, 3:32  

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