lunes, abril 03, 2006

CUENTOS #01 - El Anillo

EL ANILLO


-¿Eso que llevas en el dedo es un anillo?

Si, es un anillo. No veo de qué te extrañas. Aunque si lo pienso detenidamente, tú nunca me has visto con anillo porque fue antes de que nos conociéramos.
Déjame contarte una historia. Un día hace un par de años encontré un anillo negro, no me preguntes dónde, no podría decírtelo. No es que fuera gran cosa. Era apenas un aro rígido que no me entraba en ninguno de mis dedos, excepción hecha de los meñiques de ambas manos. ¡Vaya por Dios! ¡Ocho dedos que no me servían y dos meñiques en los que me quedaba grande, bailando y amenazando con caerse en cualquier momento! Sabía que tarde o temprano acabaría perdiéndolo, pero como nada me había costado pensaba que no me supondría una gran perdida. ¿Debía preocuparme de comprobar una y otra vez que el anillo continuaba en el dedo? ¿Un anillo que no valía nada, que podría reponer una y otra vez si quisiera por una simple moneda? Efectivamente, a las pocas semanas de empezar a llevarlo lo perdí. Tampoco recuerdo dónde sucedió tal cosa y tampoco importa.
Desde entonces no había vuelto a pensar en llevar un anillo de nuevo.
Hace unos meses una amiga encontró un par de anillos negros muy similares al que tuve. Negros aros rígidos vulgares y corrientes. Con curiosidad pedí que me dejara probarme uno. Adivina. El condenado anillo no me entraba en ninguno de los dedos salvo... Sí, no pongas esa cara: en los meñiques. Con esto no te estoy queriendo decir que fuera el mismo anillo, no. Simplemente digo que este nuevo anillo también amenazaba con ir a deslizarse frecuentemente de mi dedo. Y a perderse. Pero de nuevo eso no me importó. Así que desde entonces vuelvo a llevar anillo. No sé por cuanto tiempo lo llevaré, pero esta vez sí que me miro a ratos el dedo para confirmar que el anillo sigue allí. ¿Por qué? No sabría decirte. Sé que se trata de un anillo sin valor, no es bonito y a lo mejor nadie más querría llevarlo, pero... es mi anillo. Me gusta llevarlo puesto, hacerlo girar, quitármelo, ponérmelo, mirarlo. Algún día iré a mirar si todavía está abrazando mi dedo y descubriré que ya no está, que lo perdí en algún sitio sin darme cuenta. ¿Qué se puede esperar de un anillo que llega por casualidad sino el que se vaya de igual modo? No lo busqué cuando lo encontré y no creo poder evitar que se me pierda. Y no me importará más que la primera vez. O bueno, quizá un poco sí. Pero mientras tanto voy a seguir llevándolo y haciéndolo girar y quitándomelo y poniéndomelo y mirándolo.
Y cuando alguien me pregunte si eso que llevo en el meñique es un anillo le contaré esta historia. Y al terminar, le diré que yo nací para llevar anillo, y que si no me ve llevarlo es porque a veces no lo he encontrado aun y otras veces ya lo he perdido.


Relato breve, apenas 500 palabras, escrito en octubre de 2005.
Es el primero, después de bastante tiempo, escrito en serio y sin la intención de presentarlo a ningún sitio. Simplemente se me ocurrió una idea que podría dar para un pequeño cuento y decidí que no podía dejarlo sin escribir.

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1 COMENTARIOS:

Anonymous Thyra dijo...

Sólo un apunte cortito... siempre será mi relato favorito ;)

12 de abril de 2006, 12:14  

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